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GABRIELA MISTRAL Resolución No. 0472 del 30 de septiembre de 2002 La Tebaida - Quindío
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La chilena Gabriela Mistral es en la literatura
latinoamericana una de las figuras más relevantes y menos conocidas en
la estricta dimensión de su valor. Nació en Vicuña, una pequeña ciudad
al norte de Chile, el 7 de abril de 1889. Su verdadero nombre era Lucila Godoy Alcayaga,
pero decidió llamarse Gabriela en homenaje al poeta italiano
Gabriel D'Annunzio y Mistral para mostrar su admiración por el poeta
provenzal Federico Mistral. Empezó a publicar desde temprana edad en
revistas literarias, ganó muy pronto la celebridad con un puñado de
poemas reproducidos por periódicos de América y España.
El año de 1922 fue muy propicio para ella: primero algunos maestros en Nueva York decidieron reunir su obra en un volumen que publicó el Instituto de las Españas, luego, unos meses más tarde, fue invitada por José Vasconcelos -entonces Ministro de Educación de la naciente Revolución Mexicana- para ayudarlo en la gran obra educativa que, por entonces, él encabezaba en México. De ese paso generoso por el país de "las pieles quemadas al sol" sus célebres Lecturas para mujeres y un puñado de poemas y escritos donde sus virtudes -la sencillez, la sensibilidad, el amor a la tierra y la piedad hacia sus habitantes- se expresan con intensidad y consistencia inconfundibles. Una quietud y una serenidad milenarias contrastan la encendida voracidad de su pasión., a la par maternal y telúrica. Una gravedad sobria y apasionada anima en ella una palabra impregnada de tonos y motivos religiosos y su voz transforma los actos naturales -el nacimiento y la muerte, el amor y la soledad, la orfandad y la maternidad- en ritos, recuerdos de una liturgia olvidada y arcaica. Otro de sus temas es el paisaje. "El paisaje de Gabriela -escribe Octavio Paz- tiene una ambigüedad sin fechas. Su emblema central es la piedra, que es sol pétreo, ya frío, tiempo hecho materia dura y musgo verde, promesa de resurrección. La piedra es monolito precolombino, linde entre el desierto y el campo cultivado, iglesia y altar, pero sobre todo es piedra sepulcral". Gabriela Mistral obtuvo el Premio Nobel de literatura en el año de 1945 y murió en Nueva York en 1957 después de una vida de zozobras constantes y peregrinajes dejando una obra amplia, diversa e invariablemente atenta a la condición paradójica de la vida humana.(1) Nuestra institución educativa lleva su nombre en lo que consideramos un justo y merecido homenaje. (1) EL ESPECTADOR. PERIOLIBROS. Gabriela Mistra. 1992 |
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